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lunes, 24 de agosto de 2009

Tradición: buena pilcha, la bombacha...de campo

La etimología, el saber sobre los significados de las cosas siempre me ha interesado.
Creo que se lo debo al regalo más extraordinario que me hicieron en la infancia: un diccionario gordo y completito.
Como en esa época no tenía ni google, ni wikipedia, jugaba con el diccionario.
Era una competencia personal.Cerraba los ojos y abría en cualquier página y me probaba cuántas palabras de esa página conocía su significado. Por supuesto que jamás acerté con todas, pero me servía para sin darme cuenta ir aprendiendo.
Nuestro idioma español es complejo. Ello lleva a entusiasmar y meterse en la aventura de conocer y conocer...
Y en ese andar, me encontré buscando sobre "la bombacha de campo".
¿Y saben porqué?
Todo surge porque hace unos días en una ciudad vecina, me llamó la atención ver vestir a un extranjero la bombacha de campo, con una campera importante de cuero y unos zapatones de color marrón.
Imaginé que debió haber entrado a algún negocio y pedido vestirse "a lo argentino" o "como hombre de campo".
Y pensé: ¿Es netamente argentina? Busqué y esto es algo de lo que me llamó la atención:
Las imaginamos puramente argentinas, pero su origen no es tal.
Porque luego de la Guerra de Crimea finalizada en 1.856, siendo presidente de la Confederación Argentina Justo José de Urquiza, el representante diplomático francés ante el gobierno de Paraná, informó que su país estaba en condiciones de vender a un precio muy conveniente 100.000 bombachas que habían sido fabricadas para el ejército turco y que como consecuencia de la paz se habían convertido en "rezago militar".Urquiza se entusiasmó con la forma de pago, que era un trueque por productos y lograda la aprobación de la compra por parte del gabinete se aceptó la oferta de las bombachas originalmente destinadas al ejército turco.
Todas las bombachas fabricadas por los franceses eran del color del uniforme de dicho país, el gris "ojos de perdiz" de color blanco sucio o isabelino y éste es el origen de la bombacha gaucha que entra en Entre Ríos a fines de 1858
Antes de esa fecha Fernando Assunçao, en su libro "El Gaucho", publica una carta que el General Fructuoso Rivera, héroe de la independencia oriental, enviara a su esposa Bernardina en febrero de 1.843 pidiéndole, entre otras cosas: "mandame unos calsones de merino mordore von vachas o como generalmente cedice alo chino..."
Es decir que antes de su importación ya se usaban por estos lares.
Es definida como un pantalón ancho que se ciñe en el tobillo, utilizada por el hombre de campo para trabajar, la bombacha de campo era, además, un detalle de elegancia para los días de fiesta, que solía vestirla muy ancha; con botas usaba los extremos adentro y si andaba en alpargatas, llevaba desprendido el tobillo.
Podemos decir que la bombacha de campo fue adoptada no sólo como prenda utilitaria de trabajo, sino que también ha trascendido al mundo de la moda y las pasarelas internacionales. Su versatilidad de uso, comodidad, resistencia y flexibilidad hicieron que esta prenda sea un comodín básico para la vida cotidiana.
Investigación finalizada, gracias a google, La Nación, Ombú, wikipedia y mi gordito diccionario que no lo abandono.
Conclusión: La bombacha de campo...¡Qué buena pilcha!
Muestro para los que no conocen la bombacha de campo y que ven el blog, una demostración de baile del Chúcaro y Norma Violla y donde está vestido con bombacha de campo y alpargatas.
Y para los que conocen disfruten de este ballet.
E.Z.

lunes, 17 de agosto de 2009

Que me dejó José de San Martín...

Para mí el día 17 de agosto, tiene una connotación de mucho acercamiento a los valores espirituales.
Desde muy niña, mis maestros de la Escuela domingo Matheu de Gualeguaychú, me enseñaron a ahondar en el espíritu de libertad que abocaba El Ilustre José de San Martín.
Concurrir a la plaza a la tarde, sentir el clarín,desde niña me emocionaba.
Me gustaba cuando me planchaban con almidón (delato mi edad)las tablitas chiquitas de mi guardapolvo blanco y me ataba a la cintura un moño grande.
Me sentía feliz por estar seleccionada para concurrir a la plaza.


Y de a poco en esa infancia tan feliz, comencé a incorporar en mi vida los valores que él había destinado a su hija Merceditas.
Los comparto:

Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca -abriéndole la ventana para que saliese: “Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos.”

Amor a la verdad y odio a la mentira.
Inspirar gran confianza y amistad pero uniendo respeto.
Caridad con los
pobres.
Respeto sobre la
propiedad ajena.
Acostumbrar a
guardar un secreto.
Indulgencia hacia todas las
religiones.
Dulzura con los
criados, pobres y viejos.
Hable poco y lo preciso.
Estar
formal en la mesa.
Amor al
aseo y desprecio al lujo.
Amor por
la patria y la libertad.

Gral. don José de San Martín (Argentina, 1778-1850)

Por eso a esta fecha la siento muy mía y por ello la comparto, para multiplicar en la lectura primero de los valores y luego en su aplicación, a todos aquellos que amen ser libres.
La idea de libertad no es externa, comienza en nuestro interior y se agiganta explotando en nuestro pecho con alegría, para acercarla a quienes carezcan de ella.
E.Z.