domingo, 14 de marzo de 2010

iPad, palabras nuevas...y nuevas formas...

Cuando escucho hablar de nuevas tecnologías, u observar nueva aparatología, mi asombro va "in crescendo".
Me fascina, pero también me preocupa.
Es como que cuando aún no he llegado al manual de instrucciones de un nuevo aparato, ese ya es viejo y aparece otro nuevo, que en realidad, me complica la vida.
Por un lado es fantástico, porque las neuronas tienen que trabajar a pleno, como diciéndose unas o tras: "dale, apurate, aprendelo, que va a ser sustento de lo que ya está por parir o parió."
Y yo, dale que dale, intento, avanzo, retrocedo, se me cae el manual en mano frente a las nuevos avances, espío que tienen mis vecinos o mis amigos, o mis hijos, intentando aprender algo más nuevo, y plaf, me duermo.
Al otro día, luego de soñar con el manejo táctil, con el tablet, con más avances que ipod touch, la conectividad, y un bebé manejándolo con la soltura de un experto, siento, que el mundo me está atropellando.
Y con valentía decido seguir subida al tren, no en primera clase, porque los recursos económicos tampoco me permiten la compra de esos avances, pero sí en un vagón con música, sentada cómodamente.
Respiro profundamente y en una suave meditación decido discernir lo conveniente:- ¿Termino de leer el último manual de instrucciones o comienzo el otro?
O, los dejo y me miro la punta de la nariz, reduciendo el campo de observación.


Estaba pensando que porqué no fui pianista, porque dicen que los pianistas tienen una memoria asombrosa hasta edades avanzadas por su constante trabajo manual.
Mantienen las manos activas.
Si hubiese sido pianista, con tanta memoria, me sería fácil recordar todo lo que dicen los manuales y ejecutar con precisión toda la aparatología.
Pero no soy pianista.


Así que cambio de vagón, paso entre muchos adolescentes y niños y me siento con las piernas cruzadas sobre el asiento, saco un tejido para activar las manos y con ello la memoria.
Ellos me miran y les sonrío. Y me río primero hacia adentro por lo bien que estoy y se refleja en la cara y juntos, luego del silencio largamos una carcajada.

Sé que puedo, que juntos podemos compartir momentos, aprender andando.
Nunca es tarde para seguir viajando, con la memoria activa y con los pasos algunas veces lentos, otros rápido, sé que se puede, es necesario seguir avanzando, con el objetivo claro, con recursos nuevos y manteniendo los valores de siempre.

¿Podemos compartir el manual del iPad? yo leo y vos me mostrás...
Elisa Zonis


















1 comentario:

Sofía de Lourdes Fernández dijo...

Hasta que aprendamos, se nos borrarán las huellas digitales. ¿Será bueno eso?
No sé, pero aprender siempre vale la pena.